En una charla exclusiva con Matías Vallejos, recorremos el presente de la bodega que, tras el reciente cambio de manos, consolida su producción actual mientras proyecta una transformación integral para elevar el estándar del enoturismo regional.
Corría abril de 2023 cuando pisé por primera vez las hileras de Bodega Famiglia Furfaro. En aquel entonces, el proyecto ya se erigía como el orgullo cordobés, celebrando hitos como la visita del crítico Tim Atkin. Hoy, en pleno verano de 2026, regreso a Villa Ciudad Parque para encontrarme con una metamorfosis. No es el fin de un camino, sino la evolución hacia un proyecto aún más ambicioso.
Sentado frente a las vides, converso con Matías Vallejos, quien hoy lidera la administración de este enclave único. En su mirada se percibe la responsabilidad de custodiar un legado mientras se abraza el futuro.
Una transformación con propósito
"Es una transformación", me explica Matías con la calma de quien conoce bien la tierra. Desde mayo de 2025, la bodega cambió de manos: los fundadores, Jorge y Hugo Furfaro, cedieron la posta a una nueva familia. Carlos Sluman, junto a su esposa Nati y sus hijas —argentinos residentes en Miami— son quienes ahora lideran el sueño.
Matías profundiza sobre este cambio de mando: "Ellos buscaban un lugar para un proyecto personal y se terminaron enamorando de este rincón que, como vos bien sabés, te enamora bastante. Vienen con una impronta de desarrollar un proyecto enoturístico muy interesante y estamos en ese proceso". Esta transición no solo asegura la continuidad, sino que inyecta una visión global a la calidez del valle.
2026: El año del despegue enoturístico
La hoja de ruta para este 2026 es clara. La bodega no solo mantiene su esencia, sino que se prepara para elevar la vara de la propuesta en la provincia. Matías se entusiasma al hablar del futuro inmediato: "Córdoba está hace años en el desarrollo de sumarse a las primeras líneas de la vitivinicultura del país y creo que hoy lo está logrando con el producto que tiene. El momento actual es dar a conocer y hacer más amplia esa propuesta para que la gente empiece a venir ya con la idea de recorrer viñedos puntualmente".
El sello de la calidad internacional
A pesar de los cambios, el alma pionera de la bodega sigue intacta. Los varietales que le dieron fama, como el Chardonnay y el Pinot Noir, continúan expresando ese carácter mineral y elegante que solo el Valle de Calamuchita puede otorgar.
Sobre el reconocimiento externo, Vallejos recuerda el impacto de la crítica: "Fue un muy lindo momento para la región. Ver cómo Atkin iba a catalogar o puntuar nuestros vinos fue muy interesante. El feedback ha sido muy bueno: nuestro Chardonnay y nuestro Pinot Noir de las añadas 2020 y 2021 fueron muy bien puntuados con 91 y 90 puntos. Hoy a la gente le llama la atención ver la botella exhibida con el sello de la puntuación, consulta y ahí les contamos todo este camino".
La esencia que permanece
Para quienes conocimos la bodega en sus inicios bajo la firma de los Furfaro, ver este crecimiento de la mano de la familia Sluman es una confirmación: el vino cordobés no tiene techo.
"El feedback general está siendo muy positivo", concluye Matías al cierre de nuestra charla. Este 2026 marca el inicio de un capítulo donde la sofisticación internacional y la identidad local se funden en una copa. Furfaro no solo ha cambiado de manos; ha expandido su horizonte para que todos, una vez más, nos volvamos a enamorar de Calamuchita.
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