Una curaduría federal: desde la frescura accesible de La Rioja y Maipú, hasta la complejidad de los grandes terroirs de Uco. Hay una burbuja para cada bolsillo.
Estamos a horas del "cinco, cuatro, tres...". Las copas se alinean, la ansiedad sube y, como todos los años, aparece esa pregunta que me llega por WhatsApp, por Instagram y hasta en la fila del supermercado: "Che, ¿qué compramos para brindar?".
Y la respuesta no es simple, porque el espumante argentino ha dejado de ser solo una bebida festiva para convertirse en una cuestión de identidad. Ya no da todo lo mismo. Tenemos la historia de Maipú, la electricidad de Gualtallary, la elegancia de los valles del norte y la sofisticación de los Single Vineyards.
Para ahorrarte el mareo frente a la góndola (y cuidar tu billetera), armé esta curaduría federal con 5 etiquetas que no fallan. Hay opciones para todos los bolsillos: desde hallazgos inteligentes por $15.000 hasta joyas de colección para los que quieren arrancar el 2026 con lujo en la copa.
Aquí están mis elegidos para despedir el año.
1. El hallazgo riojano: La Puerta Rosé Extra Brut
Bodega Valle de La Puerta | Valle de Famatina, La Rioja | $15.000
Arrancar la noche cuidando el presupuesto no significa resignar calidad. Siempre insisto en mirar hacia el norte, porque La Rioja está haciendo cosas increíbles con una relación precio-placer imbatible.
Este Rosé es la prueba. Es un corte donde el Chardonnay (60%) aporta la estructura y el Pinot Noir (40%) dibuja el carácter. A la vista seduce con un color rosa pálido y destellos salmón que anticipan lo que viene: una nariz explosiva de frutos rojos y negros silvestres. En boca logra ese difícil equilibrio entre una frescura vibrante y el volumen que le da el Pinot. Es la opción ideal para el atardecer, la recepción o para quienes buscan mucha fruta en la copa.
2. El clásico infalible: Pascual Toso Extra Brut
Bodega Pascual Toso | Barrancas, Maipú, Mendoza | $15.000
Hay bodegas que son patrimonio de nuestra vitivinicultura, y Toso es sinónimo de "apuesta segura". Si tenés una mesa multitudinaria y querés quedar bien con todos, esta es tu botella.
Hablamos de un 100% Chardonnay de Barrancas, una zona histórica de Mendoza. Está elaborado bajo método Charmat, diseñado específicamente para que la fruta brille sin interferencias. ¿El resultado? Un perfil directo con notas a pera y durazno blanco. Pero lo mejor pasa en la boca: aunque es súper fresco, tiene una textura cremosa y aterciopelada que lo hace muy amable. Un crossover perfecto que acompaña desde el sushi hasta el Vitel Toné.
3. El corte disruptivo: Finca Bandini Aurum Extra Brut
Finca Bandini | Los Chacayes, Valle de Uco | $27.000
Para los curiosos, los que se aburren de "lo de siempre" y buscan una historia nueva que contar mientras sirven las copas. Finca Bandini, desde el corazón de Los Chacayes, patea el tablero con un corte inusual.
Aquí la base es Pinot Noir y Chardonnay, pero la magia la aporta un 20% de Viognier. Esa variedad blanca es la responsable de una nariz floral y perfumada (damascos, flores blancas) que no vas a encontrar en otros espumantes. De color dorado suave, en boca es redondo, largo y con "cuerpo". Es un vino gastronómico y sofisticado, con la estructura necesaria para aguantar platos principales.
4. Tensión de montaña: Kaiken Brut
Bodega Kaiken | Gualtallary, Valle de Uco | $29.950
Si sos del team "acidez y frescura", este es tu vino. Con una imagen renovada que le sienta impecable, Kaiken captura el frío extremo y el suelo calcáreo de Gualtallary en una botella.
Es un Método Champenoise (segunda fermentación en botella) con 24 meses sobre lías, donde el Pinot Noir domina el corte con un 70%. Yo suelo definirlo como un "láser": es dorado brillante, de burbuja finísima y notas complejas de manzana verde y manteca fresca. En boca es tenso, con una acidez marcada que limpia el paladar. Es el compañero ideal para cortar la grasa de un lechón asado o acompañar ostras y mariscos.
5. La joya del terroir: Cruzat Single Vineyard Finca La Dama
Bodega Cruzat | Paraje Altamira / La Consulta | $41.100
Palabras mayores. Cuando Lorena Mulet (enóloga de Cruzat) decide embotellar un viñedo único, hay que prestar atención. Este 100% Chardonnay nace literalmente sobre el lecho de un antiguo brazo del Río Tunuyán.
Reconocido por la crítica internacional (94 puntos Tim Atkin), es la sofisticación hecha burbuja. Sus 24 meses de crianza le otorgan notas profundas de brioche, pan tostado y vainilla, todo sostenido por un fondo mineral de tiza inconfundible. La burbuja es una mousse delicada y en boca tiene "nervio", electricidad y una elegancia que perdura minutos. Es el espumantes para descorchar a las 00:00, mirarse a los ojos y brindar por lo que vendrá.
Un último consejo de amigo (antes de brindar)
De nada sirve invertir en un Champenoise de 24 meses o en un Single Vineyard si lo "matamos" de frío o lo servimos tibio.
Si elegís los frescos (Toso o La Puerta): Dales frío de heladera (4°C a 6°C) para resaltar la fruta.
Si vas por los complejos (Cruzat, Kaiken, Bandini): Cuidado con congelarlos. Si están muy helados, te perdés la textura y las notas de panadería. La temperatura de cava o heladera suave (8°C a 10°C) es ideal.
El vino espumoso es paisaje, es ingeniería natural y es celebración. Espero que esta guía les sirva para elegir su propia aventura este 31.
¡Salud y gran 2026 para todos!
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